Sunday, January 01, 2017

Perdida un rato en el Thamel



Un día caminas por las calles del Thamel. Te pierdes un rato. Te encuentra un chico y te pide acompañarte para practicar su inglés. Tú estás perdida y so,o quieres encontrar la salida en un laberinto que parece ser hostil y caótico. El chico puede ser la salida. Te niegas un par de veces. Él insiste en acompañarte. Sigues caminando, aparentas saber hacia dónde vas. Miras hacia adelante y un mar de rostros se te cruza. Solo son rostros. No hay miradas. No hay encuentro con el otro. Solo está este chico que te ofrece en inglés guiarte por un rato para conocer más de Katmandu. Te anuncia que más adelante hay un festival. Que te puede llevar. Es el gancho. Y tu enganchas. Imaginas el festival y poder llegar a la celebración del año nuevo. 

Finalmente te dejas llevar por el joven. No hay resistencia, más si la sensación de una amenaza. La desconfianza fluye como un río y te invade. Todo tu cuerpo se prepara para algo. No sabes que. No sabes desde donde puede aparecer. El joven te invita a conocer lugares que están tras los portales de la calle. Los portales de pequeños cites donde viven las familias de Katmandu. 
Cruzo pasillos oscuros, húmedos, y estrechos que me llevan a los patios en los que se encuentra generalmente una pequeña Stupa en el centro. Lugar de oraciones y devoción. Los rezos de la madrugada, abiertos desde las 6 am. Los rezos de la tarde hasta las 9pm. Las ofrendas. Las velas, las flores color naranja que están en todos los rituales. Las monedas. Las pequeñas figuras de Shiva, Kali y Jama . De los dioses y las diosas. Todo está en las calles, entre la gente, entre el comercio, entre turistas. Las casas. Sus vidas cotidianas y yo cruzando portales llevada por un joven de Katmandu sin saber para dónde voy, pero algo dentro, algo en mi interior me dice que no hay peligro. Que me deje llevar un rato. Sé dónde puede terminar este camino por la ruta del Thamel. Hacia dónde voy es un lugar incierto. Por primera vez no hay control, no hay más que un guía desconocido y un deseo de conocer y también de encontrar la ruta, porque según yo, estoy perdida.

Aquel joven me lleva por varios de los espacios donde se ubican viviendas y pequeños templos de oración. En el camino me habla en inglés. Es amable. Entramos por unos recovecos en feria donde observó a personas sentadas en el suelo hilando collares de mostacillas. Miles de cuentas de mostacilla. Colores y brillos. Es un mercado donde se hacen los collares de mostacilla.  Pienso en comprar alguno. Son hermosos. Pero no tengo mucho dinero conmigo. No llevo más que 800 rupias.

Algunos dólares y mi tarjeta de crédito. Durante el camino, veo que hay de todo en el comercio. Entre el susto me siento sola y conducida hacia lugares que me aterra pensar, puedan ser definitivamente peligrosos para mí. Lo mención a mi improvisado Guía . Y él me dice que mire a mi alrededor. Y ciertamente no estoy sola. No soy la única extranjera. Inmediatez este ubicó a otros turistas que caminan cerca. mujeres, parejas, grupos. Hay de todo. Estoy en corazón del Thamel y no lo tengo aún claro.

Finamente la ruta nos lleva a un tempo,o más grande ubicado en medio de las calles. Perece ser un lugar de culto algo más particular y reservado para ellos. Más doméstico. Nos sacamos los zapatos. Cada vez que me los saco en el viaje temo por volver y no encontrarles en el lugar. Que alguna persona se lleve mis zapatos. Pero otro acto de confianza. Los dejo y me sumerjo en el ese templo. Los pasillos y sus dioses nos reciben. Las historias. Los fuegos. Las personas orando. Las mujeres dejando Flores. Los devotos se ven en algunas de las ermitas. Mis zapatos están intactos. 

Al final, cuando hace ya un rato de este transitar le pido a este joven me lleve a una calle por la que pueda llegar a la plaza Durbar. El me invita a conocer a su familia. Le digo que es muy amable pero que no puedo. Alguien me espera en el hotel. Al quien que no existe pero que yo quiero que en ese momento exista. Me pide entonces ayuda. Alimentos para su familia. Para el sus hermanos. Ya no escucho. Solo pienso en que estoy siendo timada, y algo presionada por esta situación. Cómo salir de eso? Estoy atrapada. Accedo a lo que me pide.me lleva hacia una tienda. Pienso que es una tienda cualquiera al principio, pero luego creo que esta coludida con el chico. Quizás trabajan juntos. Quizás no y es mi imaginación. Lo cierto es que veo que el joven toma algunos artículos como arroz, aceite y leche. Los coloca en el mesón del local. Son grandes volúmenes. Son más de 3000 mil rupias. Y yo me inquietó. No tengo tal cantidad. Hay frustración en su mirada. Hay tensión y nervios . No sabes que hacer.

Le pido que me encamine al cruce mas cercano para retornar al hotel. La ayuda es fundamental. Salir hacia la calle, y escuchar que estoy a tres paso del mismo lugar en el que inicie el camino es brutal. El recorrido fue un circulo. Nada mas. Nunca estuve perdida.